Llega el calor y, con él, la pregunta clave de cada verano: ¿a cuántos grados pongo el aire acondicionado para estar fresco sin que la factura se dispare?
La respuesta tiene truco, porque no se trata solo de elegir un número, sino de entender cómo afecta cada grado a tu bolsillo. Vamos al grano, para que puedas tenerlo claro.
La Temperatura Recomendada: 24-26°C
Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la temperatura recomendada en verano para los espacios climatizados está entre 24 y 26°C. Es el rango que equilibra confort y ahorro: lo suficientemente fresco para sentir alivio, sin forzar al equipo a trabajar de más.
Puede parecer poco si fuera hace 38°C, pero la sensación térmica en interior con humedad controlada y a 25°C es muy agradable. Bajar a 18-19°C no solo no es necesario, sino que es contraproducente, como veremos ahora.
La Regla del Grado: Cada Grado Cuenta (y Mucho)
Aquí está el dato que de verdad cambia las cosas: cada grado menos de temperatura puede aumentar el consumo eléctrico entre un 6% y un 8%. No es una cifra simbólica, es una diferencia real en la factura.
Ejemplo práctico: Si tu aire acondicionado consume 1 kWh por hora funcionando a 26°C, bajarlo a 22°C (solo 4 grados) puede dispararlo hasta 1,30 kWh por hora, casi un 30% más de consumo para una diferencia de confort que, en la práctica, apenas se nota una vez el cuerpo se aclimata.
En términos económicos, para un equipo que funciona 6 horas diarias durante un mes de verano:
- A 26°C: consumo aproximado de 180 kWh/mes → unos 27-32 € de electricidad
- A 22°C: consumo aproximado de 230-240 kWh/mes → unos 35-43 € de electricidad
La diferencia, un mes tras otro durante toda la temporada, se nota.
Por Qué Bajar Mucho la Temperatura no es Buena Idea
Más allá del consumo, hay otros motivos para no obsesionarse con temperaturas extremas:
El equipo trabaja forzado. Cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura exterior y la que pides al equipo, más tiempo y potencia necesita el compresor para alcanzarla y mantenerla, lo que también acelera su desgaste.
El choque térmico no es saludable. Salir de una habitación a 18°C a una calle a 35°C (o viceversa) supone un cambio brusco que puede provocar resfriados, dolores de cabeza o malestar general, especialmente en niños y personas mayores.
El cuerpo se adapta, pero también se «malacostumbra». Cuanto más frío mantengas el ambiente, menos tolerancia tendrás al calor real, haciendo que cualquier salida resulte más incómoda.
Trucos para Sentir Más Fresco sin Bajar la Temperatura
Si la sensación de calor persiste aun estando en el rango recomendado, prueba esto antes de tocar el termostato:
Usa el modo ventilador o «fan» combinado. Mover el aire ayuda a sentir más frescor sin necesidad de bajar grados, gracias al efecto de evaporación sobre la piel.
Cierra persianas y cortinas durante las horas de sol directo. Evitar que el sol entre directamente reduce la carga térmica de la habitación, ayudando al equipo a mantener la temperatura con menos esfuerzo.
Aprovecha la función «I feel» o sensor de temperatura ambiente. Muchos equipos modernos, como los de la gama Pared Artic Plus de Daitsu, incorporan sensores que miden la temperatura real donde te encuentras (no solo cerca del aparato). Ajustan con ellos el funcionamiento para que la sensación de confort sea más precisa. Todo ello sin necesidad de forzar el equipo.
No lo enciendas y apagues constantemente. Mantener una temperatura estable consume menos que los ciclos de arranque y parada, que exigen más esfuerzo al compresor cada vez.
El Papel de la Tecnología Inverter en el Ahorro
Aquí es donde el tipo de equipo marca una diferencia reseñable. Los aires acondicionados con tecnología Inverter no funcionan a base de encendidos y apagados bruscos. Más bien, ajustan de forma continua la potencia del compresor para mantener la temperatura elegida con el mínimo consumo posible.
Esto significa que, una vez alcanzados los 25-26°C, el equipo reduce su actividad al mínimo necesario para mantenerlos. En lugar de apagarse del todo y volver a arrancar a máxima potencia cuando la temperatura sube un poco.
Toda la gama de aire acondicionado de Daitsu incorpora esta tecnología, lo que se traduce en un ahorro adicional independientemente de la temperatura que elijas. Modelos como el Pared Artic combinan Inverter con gas refrigerante R32, una opción eficiente para quien busca controlar bien el consumo sin renunciar al confort.
Si quieres climatizar varias estancias manteniendo el mismo criterio de eficiencia en cada habitación, el sistema Multisplit Free Max permite ajustar la temperatura de forma independiente en cada unidad interior, evitando enfriar de más zonas que no lo necesitan.
¿Y de Noche? La Temperatura para Dormir Bien
Por la noche, el cuerpo regula peor el calor y el descanso se ve afectado si hace demasiado calor o demasiado frío. La recomendación para dormir suele situarse ligeramente por encima del rango diurno, entre 25 y 27°C, complementada con el modo nocturno o «sleep» que incorporan la mayoría de equipos modernos.
Este modo reduce gradualmente la potencia a lo largo de la noche y minimiza el ruido, ajustándose a que la temperatura corporal baja de forma natural mientras dormimos, sin necesidad de mantener el equipo a máxima potencia toda la noche.
Resumen: La Fórmula del Ahorro
Si quieres quedarte con una idea clara:
- 24-26°C es el rango recomendado para el día.
- 25-27°C para dormir, usando el modo nocturno si tu equipo lo tiene.
- Cada grado de menos puede suponer 6-8% más de consumo.
- Un equipo Inverter ahorra más que la temperatura exacta que elijas.
- Cerrar persianas, usar el modo ventilador y evitar encendidos/apagados constantes ayuda tanto como bajar el termostato.
No hace falta pasar frío en casa para ahorrar, ni tampoco hace falta gastar de más para estar fresco. La clave está en encontrar ese punto de equilibrio y dejar que la tecnología del equipo haga el resto del trabajo.
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